Primera rotación completada: noche a 5.720 metros y nevada monumental
El jueves 17 era el día de prepararse. Nada de subir todavía. Toca revisar el material técnico, ajustar el equipo de alta montaña, entender dónde vamos a movernos y sobre todo verlo con los propios ojos: las paredes de hielo donde vamos a practicar escalada y rápeles antes del gran día.

Y con el cuerpo ya caliente y el material puesto a punto, llega el momento de la pregunta filosófica del día, ¿me afeito?

Viernes 18: la subida al Campo 1
Madrugar, ponerse el equipo técnico completo y salir. El Campo 1 está a 5.720 metros de altitud. Desde el campo base son unos 820 metros de desnivel sobre glaciar con secciones de hielo, grietas y terreno expuesto. No es la parte más técnica del Manaslu, pero a esta altitud nada es sencillo.
En el camino hacia el Campo 1 hay que cruzar varias grietas. Una grieta glaciar es una fractura en el hielo que se forma cuando el glaciar se mueve sobre terreno irregular y la tensión supera la resistencia del hielo. Pueden tener metros de anchura y cientos de metros de profundidad. Cruzarlas requiere técnica, velocidad y no mirar demasiado hacia abajo.
A los 5.400 metros el cuerpo ya habla con claridad. Parar cada 15 ó 20 pasos no es flojera: es fisiología pura. A esta altitud la presión atmosférica es aproximadamente la mitad de la que hay al nivel del mar. El aire sigue teniendo el mismo 20,9% de oxígeno, pero hay mucho menos de ese aire por inhalación. El resultado es que cada bocanada aporta la mitad del oxígeno que aporta la misma bocanada en Cantabria. El corazón y los pulmones trabajan al doble, la sangre se espesa porque el cuerpo empieza a producir más glóbulos rojos para compensar, y el cerebro lo nota todo. No duele, pero se siente.



A 5.670 metros, a tan solo 50 metros del Campo 1, todavía queda energía para cantar. Como los guerreros cuando iban a la batalla. Esto es lo que hay.
Entre el Campo 1 y el Campo 3 hay tramos que los llamados Icefall Doctors deben habilitar antes de que podamos pasar. Son equipos de sherpas especializados y con enorme experiencia que cada temporada instalan cuerdas fijas, escaleras sobre grietas y puntos de anclaje en las secciones más comprometidas de la ruta. Sin su trabajo previo no se puede avanzar con seguridad. En el Manaslu, como en el resto de los grandes ochomiles, estamos a merced de que ellos den el visto bueno antes de que la ruta esté lista. Esperamos sus novedades.

Primera noche a 5.720 metros
Llegar al Campo 1 es una cosa. Quedarse a dormir es otra. Esta es la primera vez que el cuerpo va a pasar una noche a 5.720 metros. Lo que pase esa noche dice mucho de cómo va la aclimatación.
En el Campo 1 no hay baños. No hay nada. Para hacer las necesidades hay que alejarse del campamento, pala en mano, y construir el baño en la nieve. Como hacían los inuit en el Ártico, adaptando el entorno a las necesidades del momento. La diferencia es que los inuit lo hacen al nivel del mar. Nosotros lo hacemos a 5.720 metros. Siento cómo me hago más fuerte cada día.







Sábado 19: buenos días desde 5.720 metros… con nevada monumental

Sin dolor de cabeza. Sin síntomas de mal de altura. La aclimatación va exactamente como tiene que ir. El plan ahora. Mañana domingo volvemos a subir al Campo 1 para la segunda rotación.
La Pooja: pedirle permiso a la montaña
Antes de entrar de verdad en la montaña, hay un ritual que no se salta. La Pooja es una ceremonia budista sagrada que se celebra en el campo base de todos los ochomiles del Himalaya antes de que cualquier expedición comience a ascender. Un lama dirige la ceremonia: se enciende junípero cuyo humo lleva las plegarias hasta los dioses de la montaña, se ofrecen alimentos, bebida, dinero y tsampa (harina de cebada tostada), se atan banderolas de colores con los mantras escritos, y se pide permiso y protección a los espíritus del Manaslu. El humo sube, los rezos suenan, y el ambiente es de una solemnidad que te abruma. Los pelos de punta, literalmente.

Sábado: descanso (relativo)
Hoy toca descansar. Que no significa no hacer nada: con la nevada de esta noche hay que palear sin parar para que las tiendas no queden enterradas. Aquí el descanso tiene pala incluida.
Primera rotación completada. Hemos dormido a 5.720 metros, hemos bajado, y el domingo subimos de nuevo. El cuerpo sabe ya lo que le espera. La montaña también sabe que estamos aquí.
⛺🏔️
